viernes, 31 de agosto de 2012
miércoles, 22 de agosto de 2012
martes, 21 de agosto de 2012
viernes, 17 de agosto de 2012
¿Por qué defender la educación pública?
Telesur
Por Rafael de la Garza Talavera
Las luchas y movimientos estudiantiles en Europa y América responden a la pregunta con acciones masivas, abiertamente críticas y desafiantes de la empecinada política educativa impuesta desde el FMI o el Banco Mundial para ‘modernizar’ y hacer más ‘eficientes’ los sistemas educativos nacionales. En Chile, Canadá, Puerto Rico, Inglaterra, entre otros países, han aparecido enormes contingentes de estudiantes que se han enfrentado a los administradores coloniales para reivindicar el derecho a la educación. En México, si bien el #YoSoy132 no tiene una agenda exclusivamente estudiantil no puede negarse la enorme importancia que tiene el tema educativo, sobre todo por su crítica a la televisión, gran educadora de las mayorías y aliada del Vaticano
La historia México y el surgimiento del estado liberal tuvo entre sus problemas más delicados el del papel del estado en la educación. Como consecuencia del monopolio que ejerció la iglesia católica para educar a la población, a lo largo de los tres siglos de la Colonia, se consideró natural que dicha institución controlase el proceso educativo y peor aún, el clero lo sigue considerando hoy. Una de las demandas más recurrentes de las autoridades eclesiásticas y de las organizaciones afines es lo que llaman, la libertad de la educación, entendida ésta como la posibilidad de que sea incorporada la enseñanza católica en las escuelas públicas; se considera que el alumnado, predominantemente católico, ve coartadas sus libertades al impedírsele recibir dicha educación en el aula. Este argumento deja de lado el hecho de la existencia de la enseñanza privada, buena parte de la cual es controlada por grupos religiosos, y de la libertad de los padres y madres de familia para inscribir a su descendencia en cualquiera de ellas. En todo caso la discusión no es nueva, pero es evidente la importancia que se le atribuye a la educación y el sitio estratégico que tiene en el desarrollo de la sociedad. Este conflicto podría ser resumido en dos ideas dominantes en relación con la educación y la sociedad: la educación es un problema privado o un problema público.
Al tratar de contestar la pregunta, sería necesario considerar que la sociedades contemporáneas, y en particular la mexicana, se debaten entre caracterizar la cuestión educativa como parte de la esfera privada o de la esfera pública. Por ello, el objeto de estas líneas será describir algunos de los argumentos que defienden ambas posiciones para invitar a la reflexión.
Empezaré con los argumentos más utilizados por los defensores de la educación como parte de la esfera privada. El argumento central es muy sencillo: la educación y sus contenidos deben ser supervisados y aprobados por los padres de familia desde la perspectiva de los valores y religión que profesan en el hogar. De otro modo, los progenitores verán menoscabado su derecho a decidir sobre sus hijos y el ejercicio de su libertad para decidir lo que es mejor para su familia.
Una de las organizaciones más activas en la defensa de la educación, como parte de la esfera privada, es la Unión Nacional de Padres de Familia, que en su página de internet ofrece un diagnóstico revelador de las ideas principales con las cuales defienden su postura al respecto:
Sabiendo que la libertad de Educación en México es precaria y que no está reconocida en la constitución, ni recibe apoyo alguno por parte del gobierno y que la Calidad de la Educación es pobre, este proyecto busca el que se reconozca y apoye el derecho de los padres para educar a sus hijos de acuerdo a sus principios y convicciones, y que haya Libertad de Educación para todos, con un sistema educativo que promoviendo los valores universalmente aceptados, eleve la Calidad de la Educación para que, además de atender el desarrollo integral de la persona, compita favorablemente en el Concierto Mundial de Naciones. [1]
El diagnóstico se basa en los siguientes argumentos: la precaria libertad en la educación no está reconocida en la Carta Magna -aunque con la posibilidad hoy por hoy de que se apruebe la reforma al artículo 24 - y por lo tanto no recibe apoyo oficial, por lo que es ‘pobre’ cuando las escuelas privadas reciben enormes transferencias de recursos y apoyos fiscales. Frente a tal panorama se reivindica sólo una cosa: que los padres puedan educar a sus hijos de acuerdo a sus principios y convicciones, que no son otros que los universalmente reconocidos -léase los valores católicos. Sólo así el alumnado podrá desarrollarse integralmente y ser competitivo en el mundo. En otras palabras, la educación en México es deficiente básicamente porque limita la libertad en la educación. Se podría deducir de lo anterior que la calidad de la educación está directamente relacionada con los valores promovidos, con el nivel de participación de los padres de familia y no necesariamente con la calidad y actualidad de los contenidos específicos de los programas de estudios. O sea, la escuela está para reproducir los valores familiares; lo demás es lo de menos.
Hay otro argumento que está estrechamente ligado al anterior y que se utiliza mucho a la hora de elegir una institución para realizar estudios profesionales: la educación privada fomenta la competitividad. El desarrollar las habilidades necesarias para competir es uno de los valores más importantes que debería impulsar la educación. Así, el individuo que ingresa a una institución privada y paga para ser admitido, concibe a la educación como una inversión, que podrá recuperar al terminar sus estudios e integrarse al mercado laboral, basándose en su capacidad para competir con otros. Ya que el mercado se rige por la competencia, es necesario que el individuo comprenda y desarrolle las habilidades necesarias en la escuela para, posteriormente, moverse con soltura en su vida profesional. Y esto sólo se puede lograr si, y sólo si, el individuo invierte en ello; sólo si compite con otros para obtener honores y privilegios. Si el individuo paga más, o sea, invierte más, podrá aspirar a obtener mejores ganancias en el futuro. La calidad de la educación, desde esta perspectiva, está directamente relacionada con la posibilidad de recuperar la inversión con creces y no necesariamente con la interiorización de valores, a no ser el de la ganancia material como sinónimo de éxito.
Como se ve los argumentos anteriores, si bien forman parte de la idea de que la educación privada es superior a la pública, no necesariamente coinciden con respecto a los valores promovidos. El valor fundamental en el seno familiar no es la competencia sino la cooperación; pero en el mercado laboral sucede exactamente lo contrario. De este modo queda expuesto que la idea de la educación, como problema específico de la vida privada, contiene contradicciones ya que para unos lo central es la educación de valores mientras que para otros lo primordial es la educación para la competencia, en donde lo importante es ganar, aun a costa de los demás.
Desde la perspectiva de la preeminencia de la esfera pública, que define a la educación como un problema social, voy a describir dos argumentos que ilustran sus perspectivas.
En primera instancia, si se parte de la premisa de que el Estado tiene como objetivo fundamental la preservación y promoción de la paz social -indispensable para generar un ambiente favorable a los ‘negocios’, aunque el caos que vivimos no parece afectarles mucho- es necesario que intervenga y regule la esfera educativa. Al uniformizar contenidos educativos, controlando y supervisando a las autoridades e instituciones educativas, el Estado no hace otra cosa que reducir la posibilidad de conflictos sociales. De otro modo, la Nación no contaría con una identidad colectiva, nacional, que le permitiera a sus miembros reconocerse como ciudadanos y por lo tanto estaría expuesta a constantes divisiones. Se podría objetar la neutralidad de la historia oficial, promovida en la educación pública, pero sería difícil no reconocer que el objetivo de dicha historia no es otra que dotar de símbolos nacionales que sirvan como asidero para no sólo formar parte formalmente de la Nación, sino para que el ciudadano se sienta parte de ella. La construcción de la Nación, o sea de esta comunidad de individuos que se siente parte de una cultura, una historia, un marco legal común, inició en México sólo después de la guerra de Reforma, en la que se debatieron precisamente los valores constitutivos de la nacionalidad, en particular del principal agente educador, la Iglesia o el Estado. La construcción de la nacionalidad mexicana pasó necesariamente por el control estatal de la educación. Toda la segunda mitad del siglo XIX fue el escenario en el que se cimentaron los ejes constitutivos de nuestra mexicanidad; la escuela fue un espacio central de dicho proceso, al mismo tiempo que el Estado liberal empezaba a construirse, apostando precisamente por la invención de una Nación desde la escuela laica.
Ahora me gustaría abordar un segundo argumento, que está relacionado con lo que había señalado antes en términos de inversión y educación.
A diferencia de las instituciones privadas, las públicas se caracterizan por su gratuidad en términos de cuotas o colegiaturas. Este hecho -puesto en duda en los últimos años, sobre todo en las universidades mexicanas- representa otro elemento necesario para contestar a la pregunta de este ensayo. Desde la idea de la importancia de reconocer a la educación como un problema de carácter público, la gratuidad de la educación pública se basa en el principio de que no son los individuos los más beneficiados al adquirir conocimientos sino la sociedad en su conjunto. En este sentido, no es el individuo el que invierte sino la sociedad, ya que será ella la principal beneficiada al contar con ciudadanos y ciudadanas preparadas para atender los conflictos sociales y económicos de un país.
El Estado, al invertir en la educación, promueve el enriquecimiento de la Nación y su capacidad para enfrentar los cambios que impone el mundo en el que vivimos. Para ello es necesario que el estudiantado no conciba a la educación como una inversión personal sino social. De este modo, el profesionista se incorpora al mercado laboral pensando en que cómo retribuir a la sociedad, más que en cómo recuperar lo que gastó en su educación. Esta pequeña diferencia es, en mi opinión, en la que descansa uno de los más fuertes argumentos a favor de la educación pública: en lugar de salir a trabajar buscando cómo cobrarse, el individuo se incorpora a la sociedad pensando en que cómo retribuir, para quedar a mano con la sociedad que le concedió el privilegio de una educación universitaria. Es evidente que éste profesionista no se olvida de sí mismo y de sus necesidades, pero al sentir que está en deuda, por la educación que recibió, tendrá una visión más humana y social de su vida profesional y de su relación con la sociedad en la que vive.
Independientemente de la posición que se defienda de algo estoy seguro: el papel de la educación en el desarrollo de las sociedades es fundamental. En consecuencia es necesario abrir la discusión, involucrando a todos los actores sociales, para definir los objetivos de la educación y de la Nación, desde una perspectiva común, social, incluyente. Defender la educación pública consiste precisamente en evitar la exclusión desde una perspectiva familiar o religiosa, situando el problema en el espacio público y partiendo de la idea de una educación ajena a prejuicios y falsedades disfrazadas de sentido común.
Por eso, al preguntarnos ¿Por qué defender a la educación pública? habría que poner en la balanza los beneficios de la educación desde la perspectiva de las necesidades individuales o colectivas y plantear otra pregunta: ¿A qué clase de sociedad aspiramos? Al responderla estaremos en mejor posición para comprender la magnitud del problema.
Nota:
[1] Unión Nacional de Padres de Familia. Libertad de educación. www.unpf.org.mx
‘PRI debe iniciar un proceso de reflexión’
Por El Universal
17/08/2012
Ciudad de México.- César Camacho Quiroz, presidente de la Fundación Colosio, advierte que Enrique Peña Nieto, candidato presidencial ganador, no tomará decisiones unipersonales, y llamó al priísmo nacional a un proceso de reflexión por el que se corrijan errores de la campaña y los malos resultados en algunos estados.
En entrevista con EL UNIVERSAL, el también ex gobernador del Estado de México dice que pese a la victoria en los comicios presidenciales del 1 de julio, el PRI debe entrar en un profundo proceso de reflexión.
"La elección no se puede ver sólo a vuelo de pájaro, hay más de 19 millones de mexicanos que optaron por nosotros, pero hay que entrar a los detalles. Hay estados que previmos ganar y no ganamos, hay otros donde creímos que no nos iba a ir tan bien como al final nos fue.
"Estos análisis de cifras con detalle son vitales para saber cuál fue el desempeño de nuestras dirigencias locales, qué tan afortunada fue la nominación de candidatos a puestos de elección popular como gubernaturas y senadurías, diputaciones federales y locales y de la gran campaña presidencial", dijo.
En las pasadas elecciones el PRI perdió en el DF, Guanajuato, Guerrero, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas y Tlaxcala.
En otras entidades como Veracruz y Coahuila su ventaja -de acuerdo con cifras reveladas por el Instituto Federal Electoral (IFE)- fue mínima, en comparación con otros estados donde obtuvieron la victoria.
Camacho Quiroz sostiene que el Revolucionario Institucional "es un partido triunfador" pero que tiene que hacer un ejercicio de reflexión "sosegada, inteligente, un ejercicio del que salgamos más fuertes y no un ejercicio mediante el que nos debilitemos".
Ir por la mayoría en San Lázaro
Asegura que hay una buena gobernabilidad interna y desempeño electoral de su partido, pero acepta que : "Esa etapa ya se acabó, ahora es el PRI con el que tenemos que ganar las próximas elecciones locales, el PRI que se tiene que preparar para intentar ganar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados" en los comicios de 2015.
Camacho afirmó que el tricolor se encuentra "mejor dotado" políticamente y que si bien los partidos derrotados en los pasados comicios deben hacer un ejercicio de reflexión interna, "el PRI que ganó la elección en breve estará involucrado en este proceso de puesta al día".
Pone énfasis en que los análisis de las cifras obtenidas por su partido "son vitales" para saber cuál fue el desempeño de sus dirigencias locales, qué tan afortunada fue la nominación de candidatos a puestos de elección popular como gubernaturas y senadurías.
"Hay que hacer el análisis, pero no sólo numérico y del comportamiento electoral, sino también nuestros documentos básicos, éstos siguen siendo un instrumento eficaz para el desarrollo de políticas públicas de Enrique Peña Nieto, presidente de México, que tiene claro que hay que echar a andar pronto una reforma sustancial al régimen fiscal, una reforma energética y una reforma para introducir la seguridad social universal", detalla.
-¿Qué hacer en los estados que perdió el Partido Revolucionario Institucional?
-No hay que ver a los 11 en su conjunto. Hay que verlos individualmente. No es un ‘lo que ganamos y no ganamos', uno por uno ver qué pasó para corregir lo que se tenga que enmendar y para solidificar las cosas buenas que ocurrieron y dieron buenos resultados.
Dice que el próximo presidente de la República, tras la eventual ratificación del triunfo de Enrique Peña Nieto por el Tribunal Electoral federal (TEPJF), será el principal activo del PRI: "Creo que sigue siendo válido hablar del primer priísta, porque ha sido un gobernante que sirve a todos por igual, no puede olvidar ni dejar de reivindicar su origen partidario".
Refuerza: "La opinión del presidente (Enrique Peña Nieto) va a tener un gran peso en las decisiones del PRI, pero no será la única, yo creo que en las democracias modernas así ocurre".
-¿Quién será el que tome al final las decisiones sobre el futuro del partido?
-Los priístas -concluye.
Lo que no sabemos de Javier Lozano
Por: Redacción / Sinembargo
agosto 17 de 2012
Vinculado a varios chantajes (desde Zhenli Ye Gon hasta Joaquín Vargas Guajardo) y bien conocido por ser el “vocero” de Felipe Calderón Hinojosa en los temas peliagudos del sexenio, Javier Lozano Alarcón se ha convertido en uno de los personajes más oscuros del actual gobierno federal panista.
Lozano Alarcón es el más duro en este gobierno de duros.
El 1 de diciembre de 2006 asumió como Secretario del Trabajo y Previsión Social del actual sexenio y se fue metiendo hasta la cocina en Los Pinos, aun cuando ni siquiera pertenecía al PAN; apenas el 30 de junio de 2007 se convirtió oficialmente en miembro del Partido Acción Nacional.
En julio de 2007 fue protagonista del escándalo con el empresario Zhenli Ye Gon, un narcotraficante de origen chino quien acusó a Lozano Alarcón de haberlo amenazado con la famosa frase “coopelas o cuello”.
Ye Gon, quien se encontraba prófugo de la justicia en Nueva York por acusaciones de narcotráfico y lavado de dinero, lo acusó de haberlo extorsionado para guardar los 205 millones de dólares que se encontraron en su domicilio; ese dinero, dijo, era para la campaña presidencial de Calderón Hinojosa en 2006, cosa que, por supuesto, Lozano negó.
Como titular del Trabajo también fue el responsable de los conflictos con el sindicato minero, de la requisa de Luz y Fuerza del Centro (LFC), lo que generó el conflicto social con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), y de la quiebra de Mexicana de Aviación, entre otros temas polémicos y que aún generan un enorme malestar social.
También, en junio de 2007, se enfrascó en una guerra de declaraciones y cartas con el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, a quien le exigió aplicar la ley a los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que mantenían un plantón en el Zócalo capitalino.
Ya como aspirante al Senado –escaño que alcanzó el pasado 1 de julio–, el 26 de junio pasado el poblano fue el encargado de fijar la posición del PAN frente a las declaraciones del ex presidente Vicente Fox Quesada, quien abiertamente pidió el voto de los mexicanos para el priista Enrique Peña Nieto.
En un comunicado, Lozano Alarcón no escatimó calificativos para Fox: lo llamó “miope”, por hablar de déficit de empleos sin considerar la crisis internacional; “irresponsable”, por pedir que se legalicen las drogas sin considerar el envenenamiento en almas y cuerpos que provocaría; “injusto”, al decir que con Felipe Calderón regresó la pobreza; “torpe”, al considerar que la alternancia implica que después de dos gobiernos el partido en el poder se haga a un lado, e “ingrato”, por no defender la permanencia del PAN. Otros de sus adjetivos fueron: “cínico”, “cobarde”, “miserable”, “convenenciero” y “porro” de Peña Nieto.
Ahora, el virulento Lozano ha sido acusado por el dueño y presidente de MVS, Joaquín Vargas, de amenazarlo en febrero de 2011 con “olvidarse” y mandar “a la chingada” el proyecto de la banda 2.5 Gigahertz, si recontrataba a la periodista Carmen Aristegui, quien días antes había lanzado una pregunta sobre el supuesto alcoholismo de Calderón.
Al respecto, el propio Marcelo Ebrard advirtió ayer que de ser cierto que Lozano –con la aprobación de Calderón– condicionó la aprobación de un proyecto de MVS sobre la banda de 2.5 Ghz a que la empresa no recontratara a Aristegui, “la libertad de expresión en el país está en riesgo”.
A su vez, el senador electo del PAN y actual diputado federal, Javier Corral Jurado, advirtió: “No me cabe la menor duda de que el presidente Felipe Calderón no sólo no está enterado de algunas cosas y momentos de esta historia, sino que ha sido mal informado por algunos de sus más cercanos colaboradores, e incluso creo que utilizado por ellos”.
Y añadió: “De otra manera no me explicaría, la forma tan contundente y definitiva como han salido a desmentir al propietario de MVS. Un supuesto en el que el Presidente supiera todo lo que sus colaboradores hicieron, o peor aún, que él realmente lo hubiera ordenado, simplemente y sencillamente sería suicida”.
Sin embargo, tras revisar algo de la actuación de Lozano en el gobierno de Calderón se duda que el Presidente del país no esté enterado de tantas atribuciones tomadas y tantos escándalos derivados de sus manotazos a los enemigos del calderonismo.
El duro del sexenio no ha actuado por iniciativa propia, está claro. Y esto es lo que sabemos, ¿qué más habrá que aún no conocemos?
miércoles, 15 de agosto de 2012
lunes, 13 de agosto de 2012
sábado, 11 de agosto de 2012
martes, 7 de agosto de 2012
El mexicano Rafael Navarro González participa en la misión del Curiosity
Colaborará en el análisis e interpretación de los datos que reúna el robot
Periódico La Jornada
Emir Olivares Alonso
Martes 7 de agosto de 2012
Periódico La Jornada
Emir Olivares Alonso
Martes 7 de agosto de 2012
En el Laboratorio de Propulsión a Chorro celebran luego de confirmar el arribo de la nave a MarteFoto Ap
En la misión del robot Curiosity participa el mexicano Rafael Navarro González, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien colabora como asesor científico y analizará e interpretará los datos que la nave recoja.
En entrevista telefónica desde Estados Unidos, el científico universitario reiteró que la principal meta de la misión es buscar la presencia de compuestos orgánicos en suelo marciano que pueden dar pistas de la existencia de vida presente o pasada en el planeta rojo.
Para ello, dijo, el Curiosity lleva “el equipo más avanzado” en la historia de las misiones a Marte. Es el laboratorio llamado Análisis de Muestras de Marte (SAM, por sus siglas en inglés), que se encargará de verificar y analizar la superficie del planeta vecino para determinar si el ambiente fue o es propicio para albergar vida microbiana.
“Gran avance para la humanidad”
Gracias a esta instrumentación se descifrará si los compuestos –en caso de existir– fueron formados por procesos químicos o biológicos; de tratarse de los segundos se abre la posibilidad de afirmar que hubo o existe vida en el planeta rojo. “Se trata de un gran avance para la humanidad, pues el proyecto permitirá estudiar en detalle el pasado de Marte y descubrir si hay o existieron elementos para la vida”.
Navarro señaló que las posibilidades de fracaso para el amartizaje eran de 50 por ciento, pero afortunadamente todo fue exitoso.
Acerca del descenso del robo a la superficie marciana, el científico mexicano señaló que se realizaron procesos muy complicados, incluidos cambios en la configuración del vehículo. Debido a esto, se suspendió momentáneamente la comunicación desde la Tierra con el robot. Para el equipo terrestre se trató de instantes de incertidumbre que han sido la parte más tensa de la misión, tras el despegue.
Curiosity, del tamaño de una camioneta, comenzó el descenso en caída libre a una velocidad aproximada de 21 mil 600 kilómetros por hora. En ese momento, el único medio viable para comenzar la desaceleración de la nave fue la fricción con la atmósfera marciana. Debido a que ese proceso generó temperaturas muy altas (de forma similar a cuando un meteorito entra en la atmósfera terrestre y se incendia), el robot contaba con un escudo para evitar daños.
La primera tarea del robot consiste en acercarse a la montaña Sharp. Para lograrlo, el pasado junio se corrigió la trayectoria de la nave, lo que le permitió descender más cerca del cráter Gale.
Según Navarro González, esto es de suma importancia, pues “se reducirá a la mitad el camino que recorrerá el robot para llegar a la montaña Sharp”. Así evitará los peligros que pudiera encontrar al desplazarse en grandes distancias y además se optimizarán los tiempos de la misión.
Curiosity es capaz de pasar sobre obstáculos hasta de 65 centímetros de altura y de recorrer un máximo de 200 metros al día, mientras obtiene energía de un isótopo radiactivo. Al no depender de la energía solar, no detendrá sus actividades en la noche.
Cuenta con dispositivos que le permitirán identificar los minerales presentes en la superficie marciana, además de tomar fotografías y video de alta definición, así como localizar sitios adecuados para obtener muestras, que conseguirá taladrando el terreno para estudiar capas más profundas de la superficie, que aquéllas examinadas en misiones anteriores. También se obtendrán muestras con una pala. Otro experimento que se realizará consiste en evaporar las rocas con un potente láser. El análisis del gas resultante permitirá conocer los elementos químicos presentes en las muestras.
El dilema de las izquierdas
La Jornada.
Marcos Roitman Rosenmann
Martes 7 de agosto de 2012
Discutir sobre la izquierda, quiénes son y qué organizaciones la encarnan, se ha convertido en tema recurrente, sobre todo desde la caída del muro de Berlín. Muchos hemos buscado una explicación a la atomización y diáspora militante, pero la discusión provoca desazón e intelectualmente perplejidad. Hoy no faltan adjetivos para identificar un cúmulo de izquierdas. Viejas denominaciones y nuevas adscripciones. Izquierda verde, ecologista, feminista, anticapitalista, gay, cultural, progresista, comunista, demócrata-radical, socialista, socialdemócrata, popular, autogestionaria, reformista o revolucionaria. Incluso hay quienes han planteado la emergencia de una izquierda responsable”. En este mar coexisten marxistas, leninistas, estalinistas, maoístas, gramscianos, libertarios, autogestionarios, trotskistas y últimamente, en alusión al filósofo italiano Negri, “negristas”, por citar algunos. Y en América latina las propias del contexto histórico. Guevarista, castrista, allendista, peronista, mariateguista, martianos y sandinistas. Y ahora, después de este ejercicio de catálogo, cabría preguntarse: ¿cuánto y qué separa a tantas izquierdas? ¿estrategia, táctica, métodos, principios? Seguro que hay diferencias y en algunos casos irreconciliables, pero este es el punto de inflexión que obliga a plantearse la refundación del espacio político de lucha anticapitalista. La convivencia en esta gran “familia” no ha sido fácil ni puede serlo. Diríamos que se caracteriza por su genética tortuosa y en ocasiones traumática. Las razias, los asesinatos o gulags dejan una huella difícil de borrar, introduciendo otro hándicap a la hora de definir una diferencia ética entre el accionar de la derecha y el de la izquierda.
Por si alguien piensa que la derecha tiene las manos limpias, la verdad es lo contrario. En sus filas se han cometido innumerables crímenes, todos execrables. Pero, salvo casos excepcionales, dichos actos de ignominia fueron cometidos contra sus enemigos naturales, es decir, las clases sociales dominadas y explotadas y los militantes de izquierdas, hayan sido éstos, indistintamente, comunistas, socialistas o socialdemócratas. La caza de brujas en Estados Unidos y la lucha anticomunista, en tiempos de la guerra fría, han causado millones de muertos en los cinco continentes. Sirva el caso de Indonesia, en plena euforia nacionalista. Derrocado Sukarno e instaurado en el poder el general Suharto, en menos de un año fueron asesinados, según las cifras, entre medio millón y 2 millones de simpatizantes y militantes de izquierdas. La isla de Bali perdió 8 por ciento de su población, equivalente a 100 mil personas. Qué decir de las dictaduras en América Latina, Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, etcétera.
Sin embargo, la izquierda ha fagocitado a sus miembros, disparándose en el pie. Tres ejemplos. España durante la guerra civil, el asesinato de Andreu Nin, dirigente del PAUM, a manos del Partido Comunista. La Unión Soviética de Stalin, el asesinato de León Trotski en México, por citar uno, amén de los millones de muertos anónimos, y en América Latina, el ajusticiamiento del poeta salvadoreño Roque Dalton, perpetrado por su organización. Ellos fueron acusados de agentes del imperialismo y sus cabezas cobraron precio. Quienes cumplieron la “misión” lo hicieron en nombre de “la revolución”. Y no les tembló la mano. Ramón Mercader le atizó con un piolé a Trotski y Roque Dalton recibió un tiro en la nuca de su compañero y “amigo” Joaquín Villalobos, más tarde comandante del FMLN, hoy asesor de la derecha estadunidense. Pero los caídos en desgracia y considerados contrarrevolucionarios llenarían tomos y tomos. Y si vemos la historia reciente, baste señalar Camboya. Para los disidentes esta manera de actuar de las “izquierdas” demuestra la perversión del comunismo. Y para la derecha política y social constata la superioridad del liberalismo frente al totalitarismo marxista.
Lo anterior supone, para cualquier militante de izquierda de hoy, un lastre. En ocasiones es una verdadera losa para proponer una alternativa socialista y anticapitalista. Hay que estar continuamente reinventándose. Nuevos lenguajes, nuevas formas de actuar y, desde luego, de pensar. Cada vez que uno se proclama socialista o comunista, llueven los improperios y las descalificaciones. Se nos tilda de anticuados, obsoletos, fracasados, antisistema y, si la cosa se pone fea, el calificativo de “terrorista” siempre es un comodín. Constituyen restos execrables y prescindibles adscritos a la “historia negra del comunismo mundial”. Mejor que se disuelvan, se hagan el harakiri y se transformen en acólitos de la globalización trasnacional. Eso sí, antes deben hacer un gesto público de abdicación y entonar el mea culpa. Tal como ocurría en los tiempos oscuros de la inquisición, el hereje, antes de morir achicharrado en la hoguera, debía confesar su pecado. No salvaría la vida, pero a los ojos de la Iglesia y Dios, limpiaba su alma. Incluso un arrepentimiento a tiempo transformaba al inquisidor en un benevolente juez, capaz de sustituir la hoguera por una muerte veloz, el garrote vil o la horca. Pero cabía otra opción, dejarse caer en las manos de la verdad revelada. La inquisición los transformaba en espías, delatores. Algunos fueron premiados por la celeridad en sus actos. Torquemada, por ejemplo. En la arena política los conversos son muchos. En América Latina no faltan casos, Jorge Castañeda sin ir más lejos. Divulgadores de la nueva fe se dejaron la dignidad por el camino y la ética la arrojaron al retrete. La derecha se ha nutrido de semejantes especímenes para convertirlos en profetas del neoliberalismo.
Tal vez llegó la hora de refundar la izquierda. Sumar y no restar. Pero este proceso supone gran altura de miras. No se trata de crear un partido único o reconstruir una vanguardia excluyente. La marcha del capitalismo lleva al colapso planetario. No es ciencia ficción. En todos los ámbitos de la vida, política, social, económica, cultural, ecológica, alimentaria y, desde luego, ética, el capitalismo opta por una deriva irreversible. Los órdenes complejos han perdido la capacidad de reproducir su organización con resultado de muerte a mediano plazo. Hoy día, rehacer los espacios medioambientales deteriorados y contaminados no es viable. Sin una izquierda fuerte, posicionada y con capacidad de respuesta, el neoliberalismo terminará con un triunfo pírrico. Un planeta donde la vida no tendría posibilidades de prosperar. Esta es la responsabilidad de la izquierda, evitar la catástrofe. Impedir la muerte de millones de seres humanos y especies, aunque sólo sea por espíritu de sobrevivencia. Son horas vitales. El tiempo apremia. Hay que separar el polvo de la paja. Limpiar la izquierda de aquello que nunca formó parte de su tradición teórica, política y ética. No caer en falsos debates cuyo propósito paraliza el advenimiento de una fuerza capaz de enfrentar al neoliberalismo, con posibilidades reales de éxito.
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