martes, 31 de julio de 2012

Noticiero Estudiantil #YoSoy132 - Tercera emisión

Redes sociales, activismo y derechos humanos. Entrevista a Dima Khatib

MÉXICO 132

En busca de la democracia


La Jornada.
Víctor Flores Olea
Martes 31 de julio de 2012

¿Pero quién la busca? Evidentemente, la gran mayoría de los ciudadanos del país, pero no así, en general, los responsables institucionales de buscarla, afirmarla, ampliarla y contribuir a hacer de esa búsqueda, en serio, parte de las conductas políticas inaplazables de la sociedad mexicana.

Pienso que hoy, como colectivo actuante, posiblemente el YoSoy132 sea el más cercano en esa búsqueda, el que de manera más lúcida ha visto las mentiras y simulaciones de que está construida nuestra vida pública. En ese sentido no deja de ser admirable que, otra vez, un conjunto de jóvenes esté a la vanguardia de lo que México requiere urgentemente en política, y en primer lugar la limpieza de las instituciones y, claro, de la gran mayoría de los medios de comunicación o de información. Digo otra vez porque en 1968 los jóvenes tomaron la estafeta y, aun cuando sufrieron tremendamente y pagaron su atrevimiento, muchos con su vida y con la pérdida de sus libertades, quedaron su gesto y su gesta grabados en la historia de México.

Pienso firmemente que hoy no se llegará a tales extremos criminales, pero pienso también que los de hoy no se quedan atrás de sus mayores de hace cuatro décadas en cuanto a lucidez y claridad de las conductas. Muchos dirán que carecen del radicalismo necesario: pudieran tener razón, pero los tiempos cambian y hoy son así las cosas; el radicalismo en general tal vez sea materia de otros grupos, por ejemplo de ciertas clases sociales y sus asociados, pero no se trata de poner a competir radicalismos, sino seguramente de subrayar algunas ausencias escandalosas de la vida pública en México, y una de ellas es fundamental: la falta de cualquier especie de “decencia” en los informadores de los llamados mass media, que son aspecto fundamental (o debieran serlo) de la cultura, de la civilización de hoy. Y también la falta de esa decencia en los organismos públicos que supuestamente coordinan los procesos electorales.

Mencioné la palabra “radicalismo”, que es el adjetivo que se adjudica y con el que se acusa a Andrés Manuel Lópeza Obrador: pienso, en efecto, que la vida política del país está infectada de “radicalismos”, pero no precisamente el de Andrés Manuel López Obrador, sino más bien el de la derecha, el de aquellos que sostienen a toda costa el statu quo de la sociedad mexicana. En el país ha habido cuando menos tres intentos de lograr por la vía electoral un cambio sustantivo en la dirección del país: 1988, Cuauthémoc Cárdenas; 2006, Andrés Manuel López Obrador, y otra vez AMLO en este 2012.

En los tres intentos los candidatos de la izquierda se han topado con un muro de granito de intereses que han hecho imposible su victoria, o que han dado concreción a una derrota que puede llamarse fraudulenta. ¿Cómo ha interpretado ese hecho una gran mayoría de la sociedad mexicana? Como una decisión de los poderosos de que no ha de pasar a la Presidencia una corriente que pueda calificarse de izquierda o reformista en serio. Sí, aparentemente se ha logrado la franquicia de los grandes intereses para que la izquierda gobierne la ciudad de México, pero no el país.

En realidad, este “no pasarán” encierra una gran provocación que tarde o temprano el país pagará con creces, porque hasta ahora la izquierda, en el fondo, ha acatado con relativa docilidad los obstáculos incluso ilegales o fraudulentos que se le han interpuesto, la “prohibición” de la derecha para ascender al poder. Pero todo tiene un límite, y ese límite podría ser el de variar sustantivamente la estrategia y dejar de lado la exclusividad que se ha otorgado a los procesos electorales y a las urnas para decidir que el poder es entonces más “accessible” por vía de las grandes movilizaciones populares, por decir lo menos, y no por la vía casi exclusiva del sufragio.

Hemos de decir, por lo demás, que ahora mismo no está definitivamente excluido que la discusión “institucional” se complemente o se fortalezca precisamente por vía de la presión popular, sacando al país de su modorra habitual y llevando la lucha política a otros extremos, precisamente el de las movilizaciones en aumento que realmente pongan en un dilema “límite” a las llamadas instituciones democráticas que, para decirlo con verdad, no han contribuido demasiado a desarrollar nuestra democracia (como se pretende) ni hacerla tangible y verdaderamente deseable para las grandes mayorías sociales. Cuando el silencio, el disimulo y la mentira se convierten en el modus operandi de las instituciones, ellas mismas se ponen la soga al cuello y definen el calendario de su caducidad o duración.

El YoSoy132 anuncia algo de las posibilidades abiertas en una elección que se “pudre” en las urnas. Sí, por supuesto, hay que probarlo ante tribunales, aunque hay que decir que jamás se probó ante los mismos la absoluta inequidad en que se desarrollaron los comicios en México durante más de setenta años, bajo la “dictadura perfecta” o bajo la “presidencia imperial del PRI”, según han dicho unos y otros.

Tal inequidad sigue existiendo sin ninguna duda y es nuestro mayor obstáculo hacia la democracia, como en esta elección de 2012, que no se reconoce ni acepta fácilmente, porque ha sido el “modo de vivir político” de los mexicanos durante demasiado tiempo. La profunda inequidad electoral que vivimos, también en 2012, es vista por las mayorías sociales como un inaceptable despojo, en tanto los beneficiarios de la misma, consideran que denunciarla y oponerse a ella es un ataque a nuestras costumbres políticas más arraigadas, como un verdadero atentado a muestras instituciones y a su raíz. El tema de la contestación, para los aprovechados, no se puede digerir.

No obstante, si de verdad se quiere avanzar en el camino de la democracia, y no sólo realizar cambios cosméticos, el tema central de la inequidad ha de reconocerse también por las instituciones electorales. Hoy parece difícil, mañana será inaplazable y ojalá no sea demasiado tarde.

lunes, 30 de julio de 2012

HABLANDO DE CARTAS .... !!!!!!

Carta abierta a Felipe Calderón

Proceso
Javier Sicilia
26 de julio de 2012

Felipe Calderón, titular del Ejecutivo.
Foto: Octavio GómezQuerido señor Presidente:

Le digo querido porque, pese a sus traiciones y desprecios por las víctimas y la nación que ha gobernado, sigo creyendo que un ser humano es más que sus errores y sus equívocos y merece respeto y merece amor. Le digo también querido porque en esta carta quiero dirigirme al hombre Felipe Calderón y no a la máscara del poder que en su falsedad –toda desproporción es una falsedad– lo distorsiona, y hablarle a su corazón desde la verdad. “La verdad –decía esa gran novelista católico que fue Georges Bernanos– duele, sólo después consuela”. Está a punto de concluir su mandato presidencial. Deja tras de sí una nación llena de osarios, de dolor, de víctimas y de miseria, y la pérdida de confianza que alguna vez el país tuvo en ustedes. No ha querido reconocerlo. La soberbia, que es hija del poder y fuente de todos los pecados, cegó al hombre. Su guerra, Sr. Presidente, aunque lo niegue, es hija de una bovina subordinación de la agenda de seguridad de nuestro país a la agenda de seguridad de Estados Unidos, que en buena parte está fincada en una estupidez decretada hace 40 años por Richard Nixon: “La guerra contra las drogas”. Las drogas, Sr. Presidente –la historia lo demuestra con la prohibición y la legalización del alcohol en EU– es un asunto de salud pública, de libertades y de controles del mercado y del Estado, jamás un asunto de seguridad nacional. Por eso Obama –quien aunque sabe del absurdo de esta guerra que está poniendo en crisis la democracia internacional, no ha hecho nada por detenerla– lo llamó con fina ironía “Eliot Ness”. Ness, quien al igual que usted quiso, desde un puritanismo policiaco, erradicar a sangre y fuego a las mafias de Chicago, se hundió en la oscuridad y el fracaso cuando Roosevelt, en un acto de profundo republicanismo, legalizó el alcohol para desarticular realmente a las mafias y reducir la criminalidad y la corrupción que habían aumentado exponencialmente en Estados Unidos con la Ley Seca.

No ha querido reconocer tampoco, como quizá Ness nunca lo entendió –al fin y al cabo no era un político, sino un policía–, que su estrategia de golpear a las cabezas de los cárteles lo único que ha traído es el aumento de la verdadera criminalidad –la trata de personas, las desapariciones, el secuestro y la extorsión–, la atomización de los cárteles en infinidad de células delictivas y una mayor corrupción de los gobiernos y los partidos. El 98 o 95% de impunidad habla de instituciones corrompidas a grados criminales que nos han llevado a las consecuencias de estas elecciones ignominiosas, que abonan la emergencia nacional en la que su guerra nos metió.

Usted, sin embargo, reconoció en los diálogos que sostuvimos en el Alcázar del Castillo de Chapultepec lo que esa visión puritana y corta, obstinada en la violencia como método, no le había dejado reconocer: la existencia de las víctimas que usted había reducido a un “se están matando entre ellos”, a “algo habrán hecho”, a “bajas colaterales” que se reducían al 1% de los muertos. Un lenguaje que, con el estropajo del eufemismo, es idéntico al que usaron los nazis para justificar el crimen y hacérselo justificar a una nación: “son piojos, son liendres, son ratas, son cerdos”; un discurso que, proviniendo del Estado, que está para resguardar la seguridad de los ciudadanos y perseguir el crimen, es profundamente violatorio de los derechos humanos y absolutamente criminal. Lo vi entonces abrazar conmovido a doña María Herrera –con cuatro hijos desaparecidos que el Estado vergonzosamente no ha podido todavía encontrar– y acordar con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD) tres cosas: la creación de una Procuraduría de Atención a las Víctimas, el compromiso de hacer un memorial en el Bosque de Chapultepec y el de promover una Ley General de Víctimas de la Violencia y del Abuso del Poder. Un poco de alivio para la irreparabilidad de la muerte.

Por desgracia, Sr. Presidente, la forma en que el Ejecutivo ha asumido esos compromisos lo único que ha hecho es ofendernos y reiterarnos el desprecio que usted tiene por las víctimas y por la patria. En el segundo diálogo que sostuvimos en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, recuerdo que le dije que en usted había “la tentación del autoritarismo”. Me respondió, ofendido y omitiendo la palabra “tentación”, que usted no era autoritario, que de lo contrario no estaría allí dialogando de cara a la nación con nosotros. Sin embargo, la manera en que dice haber honrado los acuerdos que establecimos allí es un signo, en su unilateralidad y su rebajamiento, de que cayó en esa tentación y de que sus acuerdos sólo fueron simulaciones mediáticas. Creó la Procuraduría de Atención a Víctimas (Províctima) sin consultarnos, sin acordar con nosotros y nuestros expertos sus formas, sus dimensiones y su operatividad, y la convirtió en una caricatura, en un engendro maquillado de honradez.

Aunque está formada por gente honesta, a la que respetamos, Províctima, usted lo sabe bien, carece del dinero, del personal y de la dimensión adecuada para atender la enorme cantidad de víctimas que, humilladas por el crimen y criminalizadas y despreciadas por el Estado, no sólo no han encontrado un gramo de justicia, sino que incluso muchas de ellas han perdido su escaso patrimonio haciendo, en la búsqueda de sus hijos desaparecidos, las labores de investigación que las procuradurías no hacen. Le recuerdo incluso, Sr. Presidente, a Nepomuceno Moreno, un padre que caminó a nuestro lado kilómetros y kilómetros no sólo buscando a su hijo y la justicia que se le debía, sino a los hijos y la justicia que se les debe a miles que, como él, han perdido todo. Ese hombre, que le expuso en el Alcázar su situación, que le pidió que lo protegiera porque estaba amenazado, ahora está muerto, y Províctima ha sido incapaz de encontrar justicia para él y para su hijo. Esa es la situación de la mayoría de las víctimas de su guerra, querido Sr. Presidente, y esa es la incapacidad de una cosa tan miserable en su realización como Províctima.

Después, le recuerdo, nos sentamos con el Ejecutivo para avanzar en los compromisos del memorial. Nosotros ya teníamos el acuerdo del Gobierno del DF y del Consejo Ciudadano del Bosque de Chapultepec para que se realizara en el mismo bosque, como habían sido los compromisos. Teníamos también el apoyo del equipo de Arquine para lanzar la convocatoria y comenzar el proceso de rescate de una memoria que su gobierno, Sr. Presidente, se ha obstinado en borrar. Así, sin entender nada de lo que un memorial significa en los procesos de reconciliación y de paz, su equipo, apoyado por unas cuantas víctimas a modo –al Ejecutivo siempre le han gustado las víctimas a modo– y no por las miles de víctimas anónimas, criminalizadas y humilladas por el Estado que representan el MPJD y el equipo del padre Alejandro Solalinde, se obstinó en hacer no un memorial, sino un monumento y, colmo del absurdo, al lado del Campo Militar. No tuvimos más remedio que levantarnos de la mesa. No se dialoga con imposiciones y con una profunda incomprensión de lo que un memorial significa como proceso de paz, de memoria y de reconciliación. Ese monumento, Sr. Presidente, será, en su burla y en su desprecio por las víctimas, tan ignominioso como su Estela de Luz. Nosotros, sin embargo, haremos ese memorial con los ciudadanos de este país.

Ahora, para cerrar con broche de oro, vetó la Ley General de Víctimas, no sólo contra la palabra dada (usted mandó a hacer esa ley al Inacipe, y esa ley, enriquecida por la que hizo la UNAM a petición de los legisladores después del diálogo que sostuvimos con ellos, también en el Alcázar, es la que aprobaron las cámaras), sino que, contraviniendo los tiempos mandatados por la Constitución (tengo aquí, frente a mis ojos, el oficio que el 29 de junio, día en que expiraba el plazo para publicar la Ley de Víctimas, el presidente de la Cámara del Senado, José González Morfín, un panista, envió al secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, para “que se publique en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se expide la Ley General de Víctimas, aprobada por el Congreso de la Unión el 30 de abril del año en curso), jugando electoralmente con las víctimas, envió sus observaciones, una forma elegante de vetar la ley, el 1 de julio, pocos minutos después de que Josefina Vázquez Mota reconocía su derrota electoral. Ese gesto, Sr. Presidente, además de contravenir un mandato constitucional, es un desprecio más hacia las víctimas, un desprecio a los juristas del Inacipe, a los de la UNAM, a los de muchas organizaciones civiles que participaron en su elaboración y a las cámaras que la aprobaron por unanimidad.

Ciertamente, como Presidente de la República, le compete el derecho de hacer las observaciones que considere necesarias a esa y a cualquier ley –toda ley es siempre perfectible–, y aunque muchas de ellas no merecen ninguna atención, sobre todo la que tiene que ver con el dinero (cuando usted ha invertido millones de dólares para hacer una guerra, cuando su gobierno destinó mil 500 millones de pesos para esa oprobiosa obra que agudamente Juan Villoro llamó “Esquela de Luz”, cuando se invirtieron 25 mil millones de pesos en las elecciones de la ignominia que acabamos de tener y se han decomisado millones de dólares al crimen organizado, decir que no hay suficiente dinero para las víctimas es de una desvergüenza intolerable), estamos dispuestos a revisarlas con el Ejecutivo, pero en el momento en que la Secretaría de Gobernación la publique, como lo manda la Constitución. Sentarnos de otra manera con el Ejecutivo sería no sólo convalidar la traición a una palabra dada a las víctimas, sino violentar lo poco que aún queda de decencia en las instituciones. Nosotros, Sr. Presidente, quienes seguimos sosteniendo que el diálogo es uno de los rostros más altos de la democracia y, por lo mismo, tenemos una alta idea de lo que hablar significa, no nos sentaremos a ninguna mesa en donde a la palabra se le ha prostituido y en donde a la Ley General de Víctimas, que es una ley de víctimas de la violencia y de la violación de los derechos humanos, se le quiere rebajar a una ley de víctimas del delito, palabra esta última que el secretario de Gobernación ha usado constantemente para referirse a la ley en sus declaraciones.

En el último diálogo que sostuvimos con usted en el Alcázar del Castillo de Chapultepec, Emilio Álvarez Icaza le dijo que aún no terminaba su mandato, que le quedaba todavía tiempo suficiente para tomar el camino de las víctimas, y no lo hizo o lo ha hecho muy mal, como ha hecho esta guerra. Pero yo le digo que, aunque el tiempo de su presidencia se acorta, aún puede, si escucha el corazón de Felipe y desde allí pone un coto a la soberbia del poder, enmendar lo que tan mal ha hecho, es decir, publicar esa ley y dejar la Presidencia con un gramo de honorabilidad.

Nosotros, Sr. Presidente, el 12 de agosto saldremos, con los escasos recursos con los que contamos, en una larga caravana a EU a decir a sus ciudadanos y a su gobierno lo que ni usted ni ninguno de los candidatos ni de los partidos se ha atrevido a decirles: que esta guerra absurda y perdida es también responsabilidad suya y que debemos detenerla porque está destruyendo a nuestra nación y está poniendo en peligro la democracia en el mundo. Pero, usted, Sr. Presidente, con su actitud y su desprecio a las víctimas, no nos está ayudando a ello. ¿Tendremos también que hablarle fuerte desde allá?

Yo, desde el asesinato de mi hijo, dejé de escribir poesía –las palabras y la vida que ustedes y los criminales han degradado ya no me alcanzan para esa sacralidad–, pero constantemente leo a los poetas. Hace poco releí el poema Helena, de Giórgos Seféris –léalo, Sr. Presidente, y lea a los poetas: son grandes reveladores del sentido y de la dignidad de la palabra–. El poema relata el extravío de un soldado que vuelve de la guerra de Troya en una isla llamada Platres, que en realidad es una aldea montañosa que se encuentra en Chipre, donde quizá estaba Seféris cuando escribió el poema. En esa isla el soldado se da cuenta de que Helena, por la que hicieron la guerra durante 10 años y la tierra y el mar se inundaron de cadáveres, de sangre y de dolor, nunca estuvo en Troya, fue una ilusión, “una prenda vacía”. Un estribillo terrible acompaña el poema: “Los ruiseñores no te dejarán dormir en Platres”. Usted, Sr. Presidente, se parece a ese soldado. La diferencia es que usted, semejante a Agamenón, sabiendo que era una ilusión lo que perseguía, condujo esta absurda guerra. Sobre usted “pesa el grave dolor” que “ha llovido” sobre México; pesan miles de “cuerpos lanzados a las fauces del mar”, miles de “almas trilladas cual espiga en piedras de molino” y “ríos” que “exudaban entre el lodo la sangre”; pesan miles de viudas, de huérfanos y de desaparecidos, pesan los miles de desplazados. Si usted, Sr. Presidente, no toma el camino de la justicia que les debe, si continúa humillándonos y traicionando su palabra, los muertos y las víctimas no lo dejaremos dormir en ningún sitio.

(*) Este texto se publica en la edición 1864 de la revista Proceso, ya en circulación.

Necesidad imperiosa de movilización social


La Jornada.
José Blanco
 24 de julio de 2012


Ha sido afinado una y otra vez el proceso electoral a efecto de que los votos cuenten y se cuenten correctamente. Esta vez acaso sólo hubo alguna peccata minuta muy propia de cualquier proceso electoral. Cualquier ciudadano podía y puede verificar en Internet que el acta de la casilla en la que votó es la misma que registra el PREP.

En cada reforma electoral se han debido llevar a cabo cambios en la ley para intentar tapar los agujeros que mostró la elección anterior y que dejaron terriblemente inconformes a los perdidosos. La de 2012 no ha sido la excepción.

Pero a estas alturas todo México sabe que las grandes “irregularidades” no están en el proceso de elección y el conteo de los votos, sino en lo que el Movimiento Progresista llama una “elección comprada”. ¿Habrá reforma capaz de impedir las presuntas atrocidades cometidas por el PRI?

El Movimiento Progresista presentó abundante cantidad y variedad de documentos que mostraban actos presumiblemente probatorios de inmensos fraudes cometidos fuera de las urnas, antes del proceso electoral y acaso durante el mismo. Pero si usted lee el primer indebido informe circunstanciado que el IFE adjuntó a las impugnaciones del Movimiento Progresista, ya podemos suponer lo que puede ocurrir en el TEPJF. Ese informe arrasa con las impugnaciones de las izquierdas: 1) no se aportan elementos de prueba para acreditar que se presentó la compra y coacción de votos; 2) los partidos siempre tuvieron acceso a los medios de impugnación; 3) se garantizó la emisión del voto de forma libre y secreta; 4) no se cuenta con los elementos para determinar si hubo rebase de topes de gastos de campaña; 5) las encuestas no son propaganda electoral; 6) no existe certeza de que las tarjetas Soriana y Monex fueron recibidas por los medios que refieren; 7) su simple existencia no revela que su entrega haya sido condicionada; 8) las pruebas presentadas por el Movimiento Progresista carecen de valor probatorio (sic)...”

Algunos articulistas servidores del poder se han entusiasmado hasta el champán con ese documento, sin embargo habría que tener en cuenta algunas disposiciones de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral. El artículo 2, fracción 1, dispone que “para la resolución de los medios de impugnación previstos en esta ley, las normas se interpretarán conforme a los criterios gramatical, sistemático y funcional. A falta de disposición expresa, se aplicarán los principios generales del derecho”. Y el artículo 3, en su fracción 1 prevé: “El sistema de medios de impugnación regulado por esta ley tiene por objeto garantizar: a) que todos los actos y resoluciones de las autoridades electorales se sujeten invariablemente, según corresponda, a los principios de constitucionalidad y de legalidad”; y en alusión al mismo principio, la fracción 2 dispone que el sistema de medios de impugnación se integra por, fracción b) “el recurso de apelación, el juicio de inconformidad y el recurso de reconsideración, para garantizar la constitucionalidad y legalidad de actos y resoluciones de la autoridad electoral”, y la fracción d) “el juicio de revisión constitucional electoral, para garantizar la constitucionalidad de actos o resoluciones definitivos y firmes de las autoridades competentes de las entidades federativas para organizar y calificar los comicios o resolver las controversias que surjan durante los mismos”.

Véase, no obstante, que el formalismo jurídico de la democracia liberal se lleva mal con el subdesarrollo. Es la experiencia mexicana. Esta no es una contienda electoral entre ciudadanos iguales frente a la ley.

La cancha en la que corren los contendientes es inconmensurablemente dispareja. El poder político se concentra en unos cuantos individuos, separados de la sociedad debido a la índole de las instituciones “representativas”; el poder económico se halla concentrado como pocos lugares en el mundo y ha logrado, ahora, mandar sobre el poder político, y a veces se confunden: remember la telebancada: el poder mediático, entre muchos espacios en que se han vuelto siameses. ¿A quién escapa que este poder de mil cabezas manda sobre la democracia? ¿Quién no sabe que la democracia liberal es el menos peor de los sistemas de conformación del poder del Estado, a condición de que exista un piso mínimo de igualdad socioeconómica? ¿Quién desconoce el racismo que impera sobre los pobres –especialmente los indígenas–, que son la mayoría de este país? ¿A alguien le falta información sobre los 5 millones de analfabetos y los muchos millones más de analfabetos funcionales? ¿nadie oyó hablar de los siete millones de ninis? ¿Son éstos los ciudadanos iguales que se enfrentan en democracia?

Es indignante ver la caradura del partidazo diciendo de AMLO que “su verdadero fin es presionar a las autoridades electorales para condicionar el ejercicio de su función constitucional”.

A la presión que ejerce el poder de la hidra mexicana sobre las instancias judiciales en todo momento, es preciso enfrentar la mayor movilización social posible.

El miedo a la democracia


La Jornada.Carlos Fazio /II
23 de julio de 2012

Después de la Segunda Guerra Mundial, ante la emergencia popular y el auge de las ideas socialistas en el orbe, y por miedo a la democracia, con el espantajo de una agresión comunista extracontinental la élite del poder estadunidense edificó un Estado de bienestar para los ricos con una ideología de seguridad nacional para el control de la población. Con el cuento de los valores” de la democracia occidental y cristiana, el modelo se exportó, custodiado por los infantes de marina. El uso de la propaganda fue clave en la fabricación de un mundo maniqueo destinado a encubrir la lucha de clases y la dominación capitalista. La falsificación sistemática de los hechos –de crímenes e infamias múltiples– llega hasta el presente. Pero, desaparecido el otro polo de la contradicción de la guerra fría, el capitalismo ya no se preocupa por ocultar su rostro real. A la crisis del capitalismo fordista siguió la restructuración neoliberal depredadora, tildada de “globalización”. Hoy, en el marco de un imperio anárquico y casi omniabarcante, rige un entramado estructurado jerárquicamente por estados, organizaciones internacionales, consorcios multinacionales y –no en último término– bandas criminales de tipo mafioso.

El mundo está dominado por las más altas esferas del poder político, oligopólico, militar y financiero, es decir, por verdaderos “criminales organizados”, cuya máxima expresión visible son las mafias representadas en Davos. Con la salvedad de que el capitalismo monopólico jamás había estado tan bien definido como ahora. En un acto de ocultismo, la propaganda neoliberal, convertida en un instrumento eficaz de desinformación, trata de convencernos de que vivimos en un “mundo feliz”, mientras una violencia represiva creciente completa sus efectos y asegura el control social.

Desde hace años, la política devino escenificación mediática, en el sentido de un desacoplamiento sistemático entre el discurso político y la práctica política. Como dice Joachim Hirsch, lo que hoy día se llama política se reduce cada vez más a la administración más o menos eficiente del orden existente, al acomodamiento ante las fuerzas compulsivas de los hechos y de las circunstancias. Sumergidos en un sistema de corrupción estructural, quienes malgobiernan administran el statu quo y buscan ofrecer las condiciones más redituables al capital a costa del bienestar social. En Estados Unidos gana el que mete más dólares a su campaña. El poder del dinero y la propaganda disfrazada de mercadotecnia fabrican presidentes. En 2008, Barack Obama fue premiado por la industria de la mercadotecnia por su campaña de propaganda electoral; se ubicó por encima de cualquier otro producto. En Italia, con su pasado criminal, Berlusconi fue elegido primer ministro de un país mafioso y mariano-católico machista, en dos ocasiones.

Como aparatos mediáticos del sistema de dominación, en lugar de valores políticos de uso, los partidos trafican en el mercado electoral con mercancías políticas fetiches. En la competencia entre aparatos partidistas se trata, ante todo, de una diferenciación de producto según técnicas de la industria de la propaganda comercial. Los departamentos de propaganda y los estilistas políticos fabrican candidatos. Lo que cuenta es la presentación, lo decisivo es el envase. Ayer Vicente Fox, hoy el muñeco telegénico de Televisa y los poderes fácticos, Enrique Peña Nieto, a quien habían programado para ganar por dos dígitos para imponer las contrarreformas “estructurales”. Las promesas de campaña fueron parte de la puesta en escena; no eran para ser cumplidas. Además, vivimos en la “sociedad de la disculpabilidad”. La “clase política” y sus papagayos en los medios hablan permanentemente de responsabilidad, pero, si algo sale mal, piden disculpas. Como ahora con las encuestas: cinismo puro. Además, las promesas sirvieron para embadurnar la compra de votos a masas de desheredados que no tienen en su horizonte cultural siquiera la idea de sociedad, en el sentido de la modernidad. En Alemania, 31 por ciento del electorado votó para que Hitler llegara al poder y fue copropiciador de una debacle y una orgía de barbarie de dimensiones históricas.

En México, todos los partidos son corruptos y usan los mismos métodos. Son comprables y, por tanto, compradores de voluntades. Sólo difieren en los niveles de “competitividad”. En la selva socialdarwinista neoliberal “ganó” el corrupto más competitivo del “partido virtual de la unidad” (Joachim Hirsch), o lo que Losurdo llamaba un “monopartidismo competitivo”, con formaciones políticas que representan a la misma burguesía y exhiben la misma ideología neoliberal.

Los partidos Revolucionario Institucional y Acción Nacional vienen coadministrando los intereses del gran capital desde los años 80. Ahora impusieron a Peña, el gandalla más apto de la partidocracia. Andrés Manuel López Obrador no podía ganar en 2006 ni en 2012. Con independencia de que sea un mesías o Satanás, de izquierda o derecha –y de que esté rodeado de algunos personajes sin integridad y rigurosamente inescrupulosos, y de que no puso la guerra estúpida de Felipe Calderón como tema de campaña–, la aversión de la oligarquía a AMLO es porque no es chantajeable ni cooptable. Porque, como diría Max Weber, vive PARA la política, no DE la política.

La política llena su vida. A diferencia de los integrantes de la “clase política” –para quienes la política es una “chamba” y un vehículo para el enriquecimiento personal–, para AMLO la política es pasión. Además, en tiempos del neoliberalismo rapaz, cuando rige el dios dinero, a él no le interesa el dinero. Ergo: tampoco es comprable. Y eso es peligroso: una “locura”. Pero a la vez, tiene gran poder de convocatoria y puede movilizar grandes masas, como el general Cárdenas. En esa medida, es un poder “fáctico” fuera del control de la oligarquía, de las huestes jerárquicas locales de Ratzinger y del imperialismo. Por eso se le sataniza y se le ha querido aniquilar. Por eso, y porque también los amos de México le tienen miedo a la democracia.

viernes, 27 de julio de 2012

#TomaDeTelevisa #OccupyTelevisa conversación profesor con policías

SME Martin Esparza mensaje cerco a Televisa 26jun12

La Jornada: #YoSoy132 convoca a luchar por la transformación del país

La Jornada: #YoSoy132 convoca a luchar por la transformación del país

Al rojo vivo, acusaciones mutuas PRD-PRI sobre gastos de campaña


Trasladan al IFE su confrontación en torno a presunto financiamiento ilegal.

Periódico La Jornada

Alonso Urrutia y Fabiola Martínez

Viernes 27 de julio de 2012, p. 3

El priísta Pedro Joaquín Coldwell y el perredista Arturo Núñez, gobernador electo de Tabasco, entre otros, durante una reunión de la fundación Círculo de Montevideo, ayer en la ciudad de MéxicoFoto José Antonio López

Priístas y perredistas trasladaron su litigio legal y mediático en torno a la elección presidencial a la sesión del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE), en la cual se acusaron mutuamente de las peores prácticas de financiamiento, como lavado de dinero, evasión fiscal y uso ilegal de recursos públicos y privados. En esa lógica, denunciaron montajes como fundamento de las quejas.

“Lo que se ve claro es que no encuentran cómo justificar todo este escándalo”, surgido “a raíz de cómo han triangulado recursos, algunos con prestanombres, que finalmente es dinero de dudosa procedencia”, lanzó el perredista Camerino Márquez al rebatir las críticas del tricolor sobre uso de fondos provenientes de Honestidad Valiente en la campaña de Andrés Manuel López Obrador.

La versión del priísta Sebastián Lerdo Tejada se dio casi en paralelo: “nada más le quiero recordar que la queja la presentamos el 8 de junio. Nosotros no construimos, a diferencia de otras opciones, ni cortinas de humo ni novelas” con la repetición de “una mentira incesante e incansablemente”.

En medio del fuego cruzado, el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, salió en defensa de la unidad de fiscalización y de todo el instituto.

“El IFE ejercerá, sin distinción y en los extremos permitidos por la ley, sus facultades fiscalizadoras. Cada queja, cada asunto que se investigue en materia de fiscalización, será atendido con celeridad y con estricto apego a las disposiciones legales y normativas. Todos los casos, insisto, todos los casos se atenderán con pulcritud y resolverán conforme a los procedimientos institucionales. No resolveremos ningún caso en la arena de la opinión pública.”

Acción Nacional terció en el debate. Así, Rogelio Carbajal recordó la cronología del caso Monex, y sostuvo que las versiones del PRI sobre el tema no cuadran con la realidad y con lo detectado, en principio, por la unidad de fiscalización.

Consideró necesario que el IFE resuelva el caso antes de que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) califique los comicios presidenciales.

En medio del intercambio de acusaciones, el consejero Lorenzo Córdova resaltó: “lo que me parece importante subrayar, y que es difícil entenderlo, sobre todo en el contexto en que estamos en el proceso electoral, pero es importante subrayarlo: que la premura puede llevar a descarrilar una investigación”.

El consejero Alfredo Figueroa afirmó que la confidencialidad de las indagatorias no implica omisiones de la autoridad. “El IFE hace su trabajo de investigación; el IFE no va a administrar la subida a este Consejo General, o la llegada de ninguna denuncia; las va a presentar cuando las tenga concluidas”, afirmó.

PRI-Monex

Durante el largo debate, Márquez reiteró la acusación contra el tricolor por financiamiento ilícito de su campaña.

“Esta combinación de política y dinero fue el arma que utilizó el PRI para comprar la elección. Nos queda claro que rebasaron los topes de campaña; queda la duda fundada del origen oscuro de este dinero. O es peculado o es lavado de dinero, una clara violación al artículo 344 del código electoral respecto de los topes de campaña.”

Lerdo de Tejada reviró. Imputó al PRD partir de premisas falsas y desde ahí “construir una telenovela a la cual le quieren ir condicionando lo que ellos consideran información valiosa. Lo que subyace no es el desentrañar la verdad jurídica, es la presión a la autoridad electoral, a la autoridad jurisdiccional y a la unidad de fiscalización”.

Acusó a los partidos de izquierda de chantajear al IFE, al TEPJF y a la Fiscalía Especializada para la Atención a Delitos Electorales a partir de esas premisas “falsas”.

Márquez mencionó que ayer se presentaron nuevas pruebas: tarjetas Monex Lealtad, que se entregaron en Tabasco y el estado de México.

“Vamos a entregar más, porque finalmente esas tarjetas”, según admitieron más de 4 mil ciudadanos de Tabasco, “fueron fondeadas con 4 mil pesos” destinados “a operadores políticos y promotores del voto, no sólo el día de la jornada electoral, sino durante los tres meses de campaña”, añadió.

AMLO y Honestidad Valiente

Durante el debate sobre el presunto financiamiento irregular a López Obrador, el senador priísta Fernando Castro cuestionó si el IFE ya dio aviso a la Secretaría de Hacienda y a la Procuraduría General de la República sobre las “violaciones fiscales de la triangulación financiera” que, dijo, involucraba a Morena, Honestidad Valiente y Austeridad Republicana en delitos penales.

Lerdo de Tejada secundó a su correligionario, y denunció “fraude a la ley para evadir la fiscalización de origen y destino de recursos; violación de topes de campaña, ocultando gastos que deberían reportar al IFE a través de asociaciones civiles, para el financiamiento ilícito que se desvió a la campaña de López Obrador, en una contabilidad paralela”.

El PRD contratacó con el caso Monex. “Queda claro que los señores del PRI lo que han pretendido es desvirtuar el debate político ante un escandaloso lavado de dinero vinculado con su candidato, Enrique Peña Nieto”, sostuvo Márquez.

Expresó que los legisladores y militantes de izquierda aportaron por su propia “voluntad” dinero a Honestidad Valiente para financiar a esta asociación civil, cuya actividad defendió.

En la sesión también se presentó el reporte sobre los informes preliminares de los gastos de la campaña presidencial.

“No somos ni anti-Peña ni anti-Televisa; ellos son… antinosotros”


Proceso
Santiago Igartúa
26 de julio de 2012


Protesta #YoSoy132 contra Televisa y EPN. Foto: Miguel DimayugaMÉXICO, D.F.

El punto de reunión fue el Monumento a la Revolución. Fundidos por la indignación, con la lluvia y la noche como testigos, miles de ciudadanos, que no se resignan a la “imposición” de Enrique Peña Nieto para ocupar la presidencia de la República, cansados de aguantar, devolvieron sus pasos a las calles, decididos a hacerse escuchar.

Para esos hombres y mujeres, indistintas edades y posición económica, desde la televisora de Emilio Azcárraga Jean se ejerce un gobierno de facto y sería Peña Nieto el actor elegido para interpretarlo los próximos seis años.

Así inició la toma simbólica aTelevisa, con miles de voces protestando.

Organizados en contingentes, la consigna es preservar el carácter “pacífico”, estandarte de los estudiantes del movimiento #YoSoy132, que convocó a la cita.

De salida, se llamó a no provocar a las autoridades vigilantes, no dañar edificios, alejarse de todo acto violento e identificar infiltrados que pretendieran “reventar” con agresiones la protesta. Llamaron a cuidarse todos juntos.

Ya en Chapultepec 18 los esperaba un operativo de mil policías, según un encargado de la SSP que reservó su nombre con un impermeable, cercando la empresa. Lo que no reportó fue una presencia policiaca mayor a los alrededores del inmueble, con camiones y camionetas oficiales.

A esto, los manifestantes contestaron a las autoridades, siempre guardando una distancia mínima de 3 metros: “ustedes juraron lealtad y honor a la patria; Azcárraga y Salinas no son la patria. Ustedes no tienen que ser una muralla, ellos (políticos y empresarios) no harían nada por ustedes. Nosotros estamos peleando
también por el futuro de sus hijos”.

“Yo no diría que somos anti Peña ni anti Televisa, más bien me parece que ellos son… antinosotros”, dice Karla Gómez a las puertas de la televisora, rodeada por estudiantes como ella, electricistas, trabajadores, maestros, campesinos, artistas, policías, niños…

“La noticia hoy es la unión del pueblo, no la imposición de siempre”, dijo Claudio Martínez, manchadas las manos por el paso del tiempo, quince minutos antes de las diez de la noche, cuando llegaron los contingentes encabezados por el SME.

Ensordecedores los gritos de “fraude” y “México sin PRI”, los asistentes, que permanecerán en plantón por 24 horas, formaron una valla humana, unidas las manos, en el acceso principal de Televisa Chapultepec. ” Es un cerco para decir que ya no vamos a tolerar que de ahí salga tanta mentira”, se escuchó de un megáfono.

En punto de las 11 de la noche, se dio por inaugurado “el cerco”de 24 horas a Televisa con la lectura de un pronunciamiento por la democratización de los medios y en repudio a la imposición de EPN como banderas.

La Justicia está de Vacaciones by Uncle Daisy©