viernes, 14 de octubre de 2011

LyF como botín


Vanguardia
Miguel Ángel Granados Chapa 
 11 Octubre 2011

Anoche se cumplieron dos años de que miembros del Ejército y de la Policía Federal penetraron por asalto a las oficinas e instalaciones del organismo público descentralizado Luz y Fuerza. Lo hicieron antes de que fuera impreso el Diario Oficial de la Federación donde insólitamente (la madrugada de un domingo) apareció un decreto presidencial, el que dio por terminadas las funciones de la antigua compañía eléctrica. Se trató, por consiguiente de una acción ilegal, del robo y despojo de una gran cantidad de bienes que pertenecían a una empresa pública con personalidad jurídica y patrimonio propio.

El principal escenario de la ocupación policiaca ocurrió, ocurre todavía, en la sede de la dirección de LyF. Se trata del colosal edificio levantado por Mexican Light and Power, el consorcio canadiense cuyas operaciones fueron realizadas a partir de entonces por el Gobierno mexicano. Como corresponde a una acción violenta realizada con propósitos de rapiña, el inmueble quedó, en calidad de botín, en manos de la Policía Federal. La corporación lo ha usado como cuartel durante estos dos años, por la vía de los hechos.

Pero como vivimos en un Estado de derecho donde ninguna violación a la ley es admisible, aquella situación digamos que irregular va a adquirir su verdadera dimensión de servicio público cuando la SSP disponga que su fuerza policiaca allí acantonada se vaya a otra parte y se instale en su lugar, en cambio, el personal de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario, así como el órgano administrativo de prevención y readaptación social.

La SSP pagará 861 millones de pesos en la adquisición y adaptación del edificio. Los recursos para el traslado de dominio servirán para cubrir gastos y costos pendientes por la extinción de la empresa, que a dos años de su realización es un enorme fracaso, digamos que semejante, aunque con una dimensión y unas consecuencias mayores que las de la Estela de Luz, que debe ser dedicada ya no a la recordación patriótica para la que fue planeada, sino a tener presente la impudicia y abuso con que pueden ejecutarse obras públicas.

Desde que fue adquirida por el Gobierno Mexicana de Luz y Fuerza enfrentó el designio de su desaparición. Se estimó prudente, mediante diversos pasos y plazos, fundirla con la Comisión Federal de Electricidad, que a lo largo de casi 40 años además de su propio crecimiento aumentó sus operaciones mediante la absorción de pequeñas empresas eléctricas. Un factor que impidió la adopción de una medida de ese largo alcance fue la actitud del Sindicato Mexicano de Electricistas. Fundado hace casi 100 años, construyó en ese lapso una doctrina sobre la materia, y conquistó posiciones y prestaciones laborales criticadas por quienes ignoraban su naturaleza y su origen.

Se llegó al punto de decretar la liquidación, combatida y hecha revertir por el SME. Para conseguir su desaparición, el Gobierno dueño de la empresa se convirtió en enemigo de la empresa. Fue agredida de varios modos, para dejarla en una postración que justificara su desaparición. La condenó a una política infernal en que se limitó su desarrollo, se provocó la obsolescencia, con lo cual se redujo su productividad y fue obligada a cubrir el costo de la energía que compraba a la CFE a un tarifa menor, fijada por Hacienda. Así hasta un negocio de Steve Jobs se frustra. Sobre todo si tiene a la mano un centro de imputación de responsabilidades, que en eso se convirtió el sindicato. Parece que nunca nadie pensó en que la empresa era dirigida por administradores gubernamentales, cuyos superiores podían exigirles cuentas y que su dinero era provisto por fuentes presupuestales que hubieran podido ser cegadas a fin de evitar el abuso atribuido al sindicato.

Lograda así la peor imagen del mundo, el SME fue durante 2009 el blanco de los denuestos y las mentiras de la propaganda oficial. Fue un alivio para la sociedad desinformada el saber, como se reiteró, que contaría con servicio de clase mundial, como el que presuntamente ofrece la CFE, a un mejor precio y sin las groserías en que sistemáticamente incurría el personal del SME.

Una pieza faltó en el diseño de esta maquinaria. El sindicato no sucumbió. Es verdad que la mayor parte de sus miembros obtuvieron una liquidación cuyo monto se fijó por encima de la ley. También es cierto que se les formularon promesas que resultaron engaños. En un ejemplo de reciedumbre humana y conciencia política, más de 16 mil de sus 44 mil integrantes resolvieron no ser indemnizados y forman parte del movimiento de resistencia sindical que los insta a recuperar su empleo, extremo que el frustrado candidato presidencial en que, sin la mínima autocrítica, quiso convertirse el Secretario del Trabajo pone en solfa como si la dignidad de uno solo de los resistentes no valiera más que la suya.

El sindicato no es una organización impoluta ni lo son sus dirigentes. Unos y otros han mostrado, sin embargo, una sintonía que los pone a salvo de las maniobras gubernamentales que quisieron no sólo destruir una porción del patrimonio nacional, sino también reducir a la nada a un gremio que se muestra imbatible, si bien capaz de vincularse de mejor manera con la sociedad. Ésta comprendería mejor la causa electricista, sin provocaciones que son inútiles. Pero no es un asunto de cortesías callejeras, sino de convicciones éticas. Los más groseros, los más desaforados electricistas que padecen dos años sin salario parten de una base ética más firme que la del funcionario que se quede con el botín.

¿Casualidades?


La Jornada
Octavio Rodríguez Araujo

En política no hay casualidades. En el documento titulado Por una democracia constitucional” publicado el lunes pasado en La Jornada, firmaron, entre otros, tres precandidatos presidenciales, los más débiles frente a sus adversarios de partido: Santiago Creel (PAN) frente a Josefina Vázquez Mota, Marcelo Ebrard (PRD) frente a López Obrador y Manlio Fabio Beltrones (PRI) frente a Peña Nieto, es decir, los perdedores potenciales en sus respectivos partidos. ¿Casualidad?

La propuesta de un gobierno de coalición la hizo Beltrones el 17 de septiembre pasado, y dijo que era para facilitar la aprobación de reformas propuestas por el Ejecutivo ante el Congreso, es decir, como era antes de 1997, cuando el priísmo dominaba tanto el Ejecutivo como el Legislativo (antes le llamaban “cláusula de gobernabilidad”, pero sin coaliciones). Curiosamente Ebrard coincidió con él en el coloquio Semipresidencialismo en México (26/09/11) y, aunque casi olvidado, fue lo mismo que planteó Felipe Calderón en el primer debate durante la campaña para los comicios de 2006, con la oposición del PRI y la indiferencia del PRD.

Para los firmantes del documento, muchos de ellos amigos que aprecio y respeto a pesar de nuestras diferencias, la armonía entre el Congreso y el Ejecutivo sería, y así lo dicen, una democracia constitucional consolidada.

Nuestra democracia es constitucional, pese a las imperfecciones que pueda tener. No entiendo entonces el énfasis al decir “consolidar la democracia constitucional” con base en la armonía del gobierno y el Congreso. Los teóricos de la democracia representativa de raigambre liberal propusieron tres poderes precisamente para tener pesos y contrapesos y evitar, sobre todo con el parlamento, que el poder unipersonal del jefe de gobierno pudiera dominar sobre los otros. Así se entendía la democracia, misma que recoge nuestra Constitución en el artículo 49, que habla de la división de poderes y señala que no podrán reunirse dos o más de estos poderes en una sola persona o corporación, con lo que se está implicando que, con armonía o sin ella, el presidente es el jefe del poder Ejecutivo y el Congreso (diputados y senadores) el Poder Legislativo; esto es, diferentes y, llegado el caso, encontrados: el Congreso como contrapeso del Ejecutivo. Lo que había antes de la primera Cámara de Diputados no dominada por un partido (1997) era, más que armonía entre Ejecutivo y Legislativo, el dominio del primero sobre el segundo.

En este tipo de regímenes presidencialistas pueden presentarse varias combinaciones en relación con el Congreso: a) con mayoría calificada del mismo partido del presidente, b) con mayoría calificada de un partido contrario, c) con una coalición de facciones parlamentarias a favor o en contra del presidente. Si teóricamente el Congreso es un poder del Estado para servir de contrapeso al poder unipersonal del Ejecutivo, lo deseable en una democracia es que la mayoría calificada en las cámaras legislativas sea de partido diferente al del presidente. Esto es lo más democrático y en México ya se logró después de décadas de dominio presidencial. Para algunos autores una situación de contrapesos resta poder al presidente y pone en riesgo lo que ellos llaman gobernabilidad. Es muy discutible. En lo que va del calderonato los mexicanos hubiéramos querido un Congreso que le pusiera límites a su absurda guerra contra el narco, pero no ha ocurrido así porque la única oposición verdadera en el órgano legislativo es minoritaria.

Pero restarle poder al presidente no es malo, al contrario. ¿Un gabinete plural le restará poder o hará más democráticas las decisiones del gobierno? No necesariamente, ya que él tiene la atribución de nombrar o quitar a sus secretarios sin dar explicaciones a nadie (artículo 89, II), haya o no acuerdo con otros partidos.

De unos años para acá la Presidencia ha sido disputada por coaliciones de partidos que no necesariamente se han traducido en gabinetes plurales, aunque sí se han dado huesos a los partidos que apoyaron (como la gente de Elba Esther Gordillo con Calderón). Esto, que en rigor sería un gabinete plural, no ha cambiado nada: el presidente es el jefe y los demás sus empleados. Las presiones no vienen de éstos como secretarios, sino de sus jefes políticos tras bambalinas, que siempre amenazan con su fuerza si les quitan a su gente. La Constitución, por cierto, no prohíbe ni obstaculiza que el Ejecutivo y el Legislativo se pongan de acuerdo en programas específicos, ni tampoco señala o rechaza que el gabinete presidencial se conforme, si así lo quiere el presidente, con personas de otros partidos. Es un problema de voluntades políticas.

Para los firmantes del documento no basta que se haya logrado que el Congreso sea plural, sino que proponen un gobierno también plural. Para ellos el que no exista pluralidad en ambos poderes (dejan de lado el Judicial) es una contradicción, expresión que no explican. Tampoco explican por qué partidos no afines deberían cooperar con el presidente en el gobierno, sea quien sea. Si esto es lo que proponen, entonces para qué hablar de oposición y para qué gastar tanto dinero en mantener partidos que siendo tan afines deberían formar uno solo. Tal vez el realismo de los abajofirmantes haga ver a los partidos como semejantes, y no estarían muy lejos de la verdad, pero no me imagino a las corrientes lopezobradoristas y al mismo AMLO pactando con el PRI y el PAN un gobierno de coalición, ni a estos partidos concertando una alianza con López Obrador y los grupos y partidos que lo apoyan para formar gobierno.

Dicen que “el programa de gobierno debe contar con apoyo mayoritario de los representantes de la nación”. ¿Por qué? ¿Esto haría más democrático nuestro sistema político? ¿O estamos entendiendo por pluralidad la existencia de membretes partidarios afines y no diferenciados? Si es esto, ¿entonces para qué los partidos y para qué las elecciones o la competencia para ganar el gobierno y la mayoría del Congreso? Ahorrémonos miles de millones de pesos que se dan a los partidos y mejor que sus dirigentes afines se pongan de acuerdo, que escojan al presidente (puede ser por sorteo) y su programa (si es que existe), que se conforme un gabinete por cuotas grupales y que el Congreso sirva para armonizar las iniciativas de ley del Ejecutivo, y para aprobarlas. Si esto se parece a los gobiernos del PRI cuando la oposición era muy pequeña o cooptada por el poder, es otra casualidad.

Si yo fuera mal pensado diría que ya hay un pacto: contra López Obrador y Peña Nieto, muy diferentes entre sí pero que serán los punteros según las tendencias actuales.

lunes, 10 de octubre de 2011

A dos años de resistencia…

¡Seguimos de Pie y Vamos hacia Adelante!

  Después de dos años de resistencia hemos sabido convertir nuestro coraje en hazaña. Algunos pensaron que no podríamos levantarnos, que era más fácil salir corriendo por la puerta de la liquidación que lograr ponerse de pie para pelear cara a cara con nuestros enemigos. Otros nos acusaron de no entregar el movimiento al cuchillo de las bayonetas y de evitar el martirio de una derrota histórica.

En el camino, hemos sufrido la pérdida de compañeros en resistencia, de verdaderos “guerreros de la luz”. Mujeres y hombres que nunca se rindieron y menos dejarán de luchar donde quieran que estén, ahora mismo estarán también en la plaza, alzando el puño y la bandera del Sindicato Mexicano de Electricistas. En homenaje a estas y estos soldados de la patria habrá que colocar en su memoria “un laurel de victoria”. Una victoria que se acerca irreversible, irremediable, irrefutable y radiante como el aliento de nuestra propia esperanza. También están en la plaza nuestros compañeros preso políticos. Aquellos que no dudaron en ofrecer su libertad por nuestra causa, los mismos que tienen meses en las cárceles de la burguesía contando los días del último plazo para regresar a ocupar las calles, pero que ahora mismo nos acompañan.

Algo que se acerca y es palpable, algo que delata nuestras ansias, algo que todo mundo quiere ver, vendrá, para unos desde la tardanza de la desesperación, para otros vendrá, cuando tenga que llegar, desde lo más profundo de nuestra imbatible resistencia. Nuestra materia de trabajo esta ahí no se ha ido, la infraestructura eléctrica que por un siglo hemos construido, no se ha ido, está en manos ajenas y es justo que nos la devuelvan. ¿De qué otro modo tendremos que ir por ella? Lo cierto es que nuestra victoria será tan grande como sea el tamaño mismo de nuestra resistencia. Por eso, no hay que rendirse, aunque algunos recomienden un salto al vacío en el último acto de su despedida.

La solución final al conflicto tiene meses ahí, no nos han faltado propuestas viables de solución que el gobierno federal ha rechazado reiteradamente. ¿Por qué la obstinación del gobierno? ¿Qué es lo que en el fondo está en juego? ¿Qué es inadmisible para el gobierno? ¿Qué alguno de nosotros quede vivo y libre y se le ocurra crear un sindicato?

Sus temores son gratuitos. Nosotros no necesitamos fundar otro Sindicato, tenemos nuestro Sindicato, el heroico Sindicato Mexicano de Electricistas, del que somos, a mucha honra, sus hijas e hijos predilectos: los 16,599 activos y los miles de compañeros jubilados que no lo abandonamos, ni dejamos solo; los que aquí estaremos hasta alcanzar la victoria.

Lo que comenzó el 11 de Octubre del 2009 está por terminar. Resistir durante estos dos años significó no morir, negarse a perderlo todo. Fueron meses de sacrificio para nosotros y nuestras familias. Nuestros enemigos con ayuda de los traidores y esquiroles nos impusieron la peor de las circunstancias. Tomaron policiaca y militarmente nuestros centros de trabajo, con lujo de violencias nos desalojaron, robaron nuestras pertenencias y nos despojaron del más preciado patrimonio; nuestro trabajo, lo hicieron mediante un acto ilegal que violó la Constitución de la República, las leyes que de ella emanan con el objetivo de privatizar el servicio público de electricidad y exterminar a un sindicato democrático e independiente.

Después de dos años, la verdad sale a la Luz. El gobierno mintió al pueblo. Falso que le costáramos al erario público 42 mil millones de pesos; falso que con la extinción de LyFC bajarían las tarifas eléctricas y mejoraría el servicio; falso que la industria eléctrica seguiría en manos del Estado; falso, como dijeron en sus documentos “secretos”, que nuestra reacción al despojo les permitiría asumir los daños colaterales de una sangrienta represión de coléricos electricistas. Y en todo se equivocaron. Hoy sabemos que las empresas trasnacionales se llevan anualmente alrededor de 67 mil millones de pesos por ventas de energía a CFE, aunque exista un margen de reserva del 47 % de la capacidad instalada en nuestro país; a dos años de la privatización de LyFC, los usuarios pasan del descontento a la organización en contra de los altos cobros de electricidad y el pésimo servicio de la empresa de “calidad mundial”; falso que caeríamos en la trampa de la confrontación estéril que les facilitaría nuestra derrota. En todo nos subestimaron y ahora están pagando las consecuencias. ¿Antes vieron al aeropuerto internacional de la Ciudad de México a obscuras? ¿Antes se vio, con tanta frecuencia, a trabajadores contratistas electrocutados, colgando mortalmente de nuestras redes de transmisión y distribución? ¿Antes se escucharon y vieron tantas explosiones de “mufas” en el Centro Histórico?

Los medios de comunicación comienzan a fracturarse. Su discurso ya no es tan alentador a favor del gobierno. Se demostró que los SMEitas no hicimos sabotajes, como vociferaban, no pudieron ocultar, como lo denunciamos desde hace dos años, que en la Comisión Federal de Electricidad reina la corrupción y que sus altos funcionarios y ex funcionarios, como Elías Ayub y Néstor Félix Moreno Díaz son unos verdaderos gángsters; no pudieron ocultar que el alza de las tarifas eléctricas se está convirtiendo el detonante de un estallido social. Hoy, después de decenas de meses de mentiras hay medios y comunicadores nacionales e internacionales que legitiman la lucha de resistencia del SME a contracorriente de nuestros eternos enemigos de siempre: Milenio, Televisa y TV Azteca.

Resistir fue movilizarnos; resistir fue no quedarnos solos. Decenas de acciones de masas le dieron un perfil político y social a nuestra lucha. La movilización del SME atrajo la solidaridad nacional e internacional. Estamos hablando de nuestras huelgas de hambre, la de nuestras compañeras y compañeros en CFE y el Zócalo, de los 90 días de ayuno del C. Cayetano; estamos hablando de nuestros plantones, cierre pacifico de edificios y dependencias, mítines, marchas, caravanas, cabalgatas, paros, huelgas políticas, tomas simbólicas, campañas de información, cordones humanos, posadas, verbenas populares, misas, jornadas culturales y semáforos informativos; Asambleas masivas y “visitas” a San Lázaro y la Cámara de Senadores; giras de solidaridad, días de acción y denuncias en instancias internacionales; plantones y de los seis meses acampados en el Zócalo de la Ciudad de México, y tantas otras acciones más que no impidieron la renovación democrática de nuestros órganos de dirección.

En dos años demostramos que resistir al capital y sus lacayos es viable. En dos años nos convertimos nosotros y nuestras familias en ejemplo para los ciudadanos del mundo y fuente de inspiración para la clase obrera internacional. Demostramos que resistir es una forma de vivir con dignidad. Que somos una institución perdurable y probada. Que nuestro pasado militante y clasista está presente; que ser digno es ser solidario con los que luchan. Que siempre hay que acudir al llamado de nuestra clase social y que nadie está solo cuando pelea por sus derechos y libertades.

La palabra clave es resistir. Resistir es combatir la injusticia, rebelarse en contra de los que pensaron inevitable nuestra caída, resistir es sufrir el dolor de la herida sin doblegarse, es levantarse, resistir es reconstruirse en medio de la adversidad, para servir a los demás en medio de una batalla que sin duda ganaremos. Resistir es construir el camino de la VICTORIA.

HOY A DOS AÑOS DE RESISTENCIA, ¡¡ESTAMOS DE PIE Y VAMOS HACIA ADELANTE!!.

¡¡ QUE VIVA LA HEROICA LUCHA DE RESISTENCIA

DEL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS!!

¡¡QUE VIVA LA INDUSTRIA ELECTRICA NACIONALIZADA!!

¡¡QUE VIVAN NUESTRO PRESOS POLITICOS!!

¡¡QUE VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO Y DE TODOS LOS INDIGNADOS!!

¡¡VIVA LA CLASE OBRERA!!

¡¡VIVA EL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS!!

¡¡ VIVA MEXICO!!

Octubre de 2011

C. José Humberto Montes de Oca Luna

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